Me saben a una cereza amarga con un kilo de crema
A eso me saben tus versos, discursos y problemas
Me saben a una angustia ofuscada y maltratada
A una papa echa puré a una fruta echa ensalada.
Tu mirada acusadora y tus labios cobardes
me indigestan un minuto, una hora, una tarde
Con dolor insoportable te miro y te devoro
con un hambre inexplicable un hambre de toro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario