miércoles, 2 de diciembre de 2009

La isla monstruosa


No sé si la manera en que cuente los acontecimientos sea la correcta cronológicamente ni mucho menos si los adjetivos que utilicé para describir se aproximen en algo a los rasgos de las cosas que presencie y viví. Por eso he determinado pertinente hacer estas advertencias que serán de utilidad para quienes intenten recorrer esta escabrosa e inextricable narración que ahora les entregare.

Una llanura infinita como un océano se desplegaba seca y polvorienta ante mi, agrietada bajo un cielo gris. Yo era testigo de una batalla titánica entre dos demoniacas criaturas cuyas mandíbulas asesinas doblaban el tamaño de sus cuerpos cuando se abrían, estas chocaban como lo hacen los sádicos hipopótamos del rió Nilo y a la vez con poderosos embates dañaban sus cuerpos escamosos recubiertos de cuernos y un sin fin de artilugios biológicos producto de una extravagante y desquiciada evolución, eran jardines de dientes y una maraña de patas y garras que como latigos golpeaban a su contrincante. La tierra temblaba y los estruendos eran tan poderosos que cualquiera creería que el planeta se partía en dos. Yo imbuido en la cruenta escena, ensimismado en las criaturas que podían llegar a concebirse, no había sospechado siquiera que algo podría detener tan esquizofrénica batalla entre esos aparentes descendientes creo yo de los dinosaurios más fieros que hallan poblado este planeta en sus albores. Entonces un trueno ensordecedor me incorpora y vuelvo a ser conciente de la situación en que me encontraba; se abre el cielo y logro ver como algo descomunal comienza a caer a una velocidad incalculable para la mente humana. Una nube toxica cubre todo lo que alcanzaba mi vista, y empiezo a creer que algo superior y más allá de mi comprensión como un simple negador de Dios, me protege y me cuida, habia sido una explosión tan grande como una bomba atómica y sin embargo yo estaba ileso. Cuando la nube toxica se disipó pude averiguar, desgraciadamente,( digo esto, porque nadie podría sentirse afortunado de presenciar los horrores de los cuales fui testigo) que un engendro cuatro o seis veces más grandes que los anteriores descritos había caído sobre estos y aplastados como un par moscas que descansan sobre una bola de excremento; esta abominación siniestra tenía un aliento tan apestoso que no pude evitar hacer la innecesaria analogía con mi supuesto a como habrían olido esos pozos nazis donde dejaban morir de hambre a los judíos apilados desnudos sobre sus parientes ya muertos y victimas de múltiples vejaciones; su rugido era una amalgama de todas las bestias que han existido, de leones, osos, lobos y psicópatas que gritan orgasmicamente antes de matar a sus presas. La bestia comenzo con la ayuda de sus varias lenguas bífidas ( más relación tenían con tentáculos de pulpos cómicos habitantes de las alucinaciones narrativas de Lovecraft), a alimentarse de los cadáveres aplastados y esparcidos por la llanura. Sin embargo esta mórbida bestia no sospechaba siquiera que el poder que creía poseer y la hacia hincharse en orgullo( que ahora que lo pienso era eso, más que la grasa lo que abultaba tan aborrecible apariencia) era totalmente irrisorio para aquello que aprontaba a entrar en acción...


Continuara.

3 comentarios:

  1. Oooooh qu continue ya anda a acostarte y sigue co tu sueño :D

    ResponderEliminar
  2. oh geniaal gabo, está buena la historia, me metí harto! espero la otra parte (:

    ResponderEliminar
  3. Genial, genial...escribes demasiado bien!!
    muy apasionante la lucha entre las bestias, y el misterio con que describes el relato llama mucho la atención...me gustó harto :P

    ResponderEliminar