Calcule que aproximadamente ya era momento de salir para alcanzar a llegar a las siete de la tarde al metro bellas artes. Tome mi abrigo largo y me lo puse sobre el buso con el cual andaba desobedeciendo asi toda regla estética, me veía realmente ridículo, aunque poco me importaba ya que no habia salido a modelar ni ha conquistar a alguna mujer, solo salia a caminar. Esta es una de esas horas que mas me gustan para salir a caminar, la temperatura es ideal mientras las luces de los faroles proyectan sombras como peritos pintores romanticos transformando en sofisticadas a calles que de dias rozan lo vulgar y grosero, sumado a las caras de satisfacción y alegría de las personas que van a sus casas a descansar o tal vez a algún bar para recompensarse del denuedo diario y asi creando un ambiente bastante ameno. Camino constante y tranquilo, observando caras, atrapando sonidos y recolectando olores de la ciudad. Hay algunos bastante intolerables como el olor de los carritos donde venden comida frita como sopaipillas y empanadas de queso, un hedor tan fuerte que solo sea hace atractivo bajo el estado de ebriedad o cuando uno se encuentra con mucho frió y hambre, en esos momentos donde con cien pesos, un mendrugo de pan o un ultimo sorbo de cerveza se consigue el cielo. Seguia con mi ruta, la misma de siempre, la misma que hago cada vez que voi al centro para matar el tiempo y ahogar mis pensamientos misantropos, atragantandome de lo que mas repulsion me causa, creyendo en un solitaria esperanza que anuncia el olvido de una fobia enfrentandola, en este caso las multitudes y en su estado mas vil y abyecto, trabajando y consumiendo, consiguiendo y gastando. Circulando como simple materia organica por los conductos de la ciudad y asi permitiendo que esta siga viva nutriendola con inercia mental y obesidad egocentrica, como la monstruosidad que es , como simplemente Santiago es.
Al parecer el frescor d
Por suerte- y despues ando quejandome que solo me pasan cosas malas y que la vida no me quiere- habia llegado al fin del parque, de la oscuridad y por tanto el fin de zona de vigilancia de los carabineros. Un alivio. Desde ese punto ya no faltaba nada para alcanzar mi meta, no paso mucho ni nada interesante que contar y lo recorri con bastante tranquilidad.
Al alcanzar la ultima esquina, es decir , al pisar la cuadra donde se encontraba el evento divise a lo lejos una multitud de personas, el grueso y solemene canto de un cello y voces profundas amplificadas narrando.
Habia llegado a tiempo. Apure el paso para conseguir un buen lugar el cual determine era al lado de un carrito de mani confitado, de estos gringos pero atendidos por un descediente directo de Lautaro. Escogi este lugar como el mejor, ya que sumado con la buena vision y sonido era acompañado de la exquisita fragancia azucarada del mani confitado. ¿Para que pagarle trecientos pesos a este sujeto por una irrisoria bolsa de mani si sentir el olor me sale gratis? No habia donde pe
Mientras tanto los actores de television localizados sobre un pilar leian los cuentos del concurso anterior, terminando asi de alzar su imagen ya adorada por los televidentes pero ahora de una manera mas directa, olbigando a los espectadores a torcer su cuello para poder apreciarlos. Me pude dar cuenta tambien que el publico tenia una constitucion bastante heterogenea, concentradome como siempre en los extranjeros que veian el espectaculo con curiosidad. Habian dos mujeres jovenes de habla inglesa atras comentando
Oie tienes talento para Escribir te felicito...
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